Liber Gomorrhianus

17 mayo, 2016 – Espiritualidad digital

Conversaciones «no aptas» para todos los públicos

conversaciones    Desde que Jesús dijo a sus apóstoles: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará, hasta que, una vez en casa, les preguntó: ¿De qué discutíais por el camino?, transcurrió un largo viaje a pie. Está claro que, a lo largo de todo el trayecto, los apóstoles fueron hablando de lo suyo, mientras el Señor permanecía al margen. Quizá caminaba solo, adelantado o rezagado, orando a su Padre. O, quizá,  caminaba hablando en privado con uno de ellos, mientras los demás discutían. En todo caso, en aquella conversación no tomó parte Jesús.

    Es que habían discutido quién era el más importante. Y, claro, para discutir semejante estupidez, era preciso hacerlo a espaldas de Jesús. Ya una vez Santiago y Juan quisieron hablar con Él sobre ese asunto, y se llevaron un buen chasco, en el que ni su madre salió bien parada.

    ¿Y tú? ¿Qué me dices de tus conversaciones? ¿Son «aptas para todos los públicos»? ¿Podrá escucharlas el Señor sin que te avergüences? ¿O también, en ocasiones, preferirías que Jesús no escuchase?

    Recuerda que tendremos que rendir cuentas de la palabra ociosa.

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