Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

15 Mayo, 2016 – Espiritualidad digital

Cuando Cristo sopla

sopla    Una de las acepciones del verbo «soplar» es la de «informar», aunque clandestinamente. Se llama «soplón» al delincuente que delata a sus cómplices, y también los estudiantes dicen que alguien les «sopló» el examen cuando un compañero le proporcionó las respuestas.

    Exhaló su aliento sobre ellos… Si es Dios quien sopla, toda la sabiduría divina se transmite a través de su aliento. Porque su Aliento es su Espíritu, y por Él conocemos la intimidad de Cristo. Dice san Pablo: ¿Qué hombre conoce lo íntimo del hombre sino el espíritu del hombre que está en él? Del mismo modo, nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para conocer las gracias que Dios nos ha otorgado. Porque ¿quién conoció la mente del Señor para instruirle? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo (1Co 2, 11–12. 16).

    Jesús se sopla a sí mismo en su Espíritu. Quien lo recibe, piensa como Cristo, ama como Cristo, perdona como Cristo, habla como Cristo, vive como Cristo… Es otro Cristo. Por ello, para recibirlo es preciso estar dispuesto a quemarse y desaparecer. ¿Tú lo estás?

(PENTC)