“Evangelio

13 Mayo, 2016 – Espiritualidad digital

El abuelo es casi un crucifijo

viejo    ¡Qué fácil de escuchar, y que difícil de encajar!

    Cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá, y te llevará adonde no quieras.

    Ya sé que, en primer término, Jesús dijo estas palabras a Simón aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Pero, si las hubiera dicho sólo para él, no aparecerían en el Evangelio.

    Estas palabras son para todos. Las escuchas con veinte años, y se las enseñas a la abuela, para que aprenda. Cuando te las enseñe tu nieta, veremos la cara que pondrás –si es que puedes leerlas–.

    Porque te haces viejo, y ya no puedes calzarte. Te tienen que vestir. Te tienen que lavar de arriba abajo. Te llevan a donde no quieres ir. Y todo ello lo hacen quienes te aman, y lo hacen con cariño. Pero te rebelas, reniegas por dentro, y a veces por fuera. Tienes preocupado a todo el mundo.

    Si entendieras, te darías cuenta de que nunca te pareciste tanto a un crucifijo. Sólo te falta una cosa para ser otro Jesús crucificado, y con Él redimir la tierra: que te dejes.

(TP07V)