“Evangelio

10 Mayo, 2016 – Espiritualidad digital

Querer el pan y aborrecer la vida

vida    ¡Qué paradoja tan terrible y tan real! Jesús dio a los hombres cuanto tenía. Les dio a comer panes, y los hombres lo aclamaron hasta intentar convertirlo en rey. Dio salud a los enfermos, y esos enfermos se postraron ante Él mientras los testigos se maravillaban. Dio vida a los muertos, y los muertos le servían. Dio palabras hermosas a quienes lo escuchaban, y el auditorio se bebía sus discursos. Pero el pan, la salud, la vida terrena y las palabras duran poco. Gustan a los hombres, pero duran poco. Seguramente, gustan a hombres que duran poco.

    Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique, y por el poder que le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Cuando, finalmente, Jesús se dispuso a dar vida eterna a los hombres, entonces los hombres se apartaron de Él y lo crucificaron. Mientras entregaba al mundo el único Don que sacia para siempre, el mundo lo vomitaba. Y Él, muriendo apartado de los hombres, derramaba más vida eterna sobre el mundo.

    Todos quieren pan. Y pocos desean al Espíritu. Quien da pan, es aclamado. Quien entrega vida eterna, es perseguido. ¿Tan necios somos?

(TP07M)