“Evangelio

9 Mayo, 2016 – Espiritualidad digital

Lo que sabes, y lo que sientes

solo    El jueves por la noche, Jesús dijo: No estoy solo, porque está conmigo el Padre. Y el viernes por la tarde gritó, desde la Cruz: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Mc 15, 34). ¿Acaso ni siquiera el Padre supo permanecer con Él? ¿Desmintió con su abandono las palabras de su Hijo? Y, si no fue así, si realmente el Padre estuvo junto al Hijo durante la Pasión, ¿ se engañó y nos engañó Jesús al gritar que estaba abandonado?

    Sabéis que no. Presencia y abandono se dieron cita en la Cruz, y allí, misteriosamente, se besaron sobre el Cuerpo del Señor.

    Jesús se sentía solo; ningún hombre se ha sentido tan solo como Él. El grito de abandono es el desahogo filial de una carne que se hunde en la muerte y llora a Dios.

    A la vez, Jesús se sabía acompañado y amado de su Padre. Por eso, mientras la carne lloraba, exultaba el alma. Al Espíritu no siempre se lo siente. Al Espíritu se lo conoce. Las almas de Espíritu son almas de fe. Y, en ocasiones, se sienten solos. Pero saben que Cristo está con ellos, y esa certeza los llena de alegría.

(TP07L)