“Evangelio

30 Abril, 2016 – Espiritualidad digital

Ni el mundo, ni el demonio, ni la carne

enemigos   Según el Concilio de Trento, tres son los enemigos del cristiano: el mundo, el demonio y la carne. ¿Cuál es peor? Yo creo que el peor enemigo es el propio cristiano. Más que al mundo, al demonio o a la carne debo temerme a mí mismo, a ese acto de libertad por el que pierdo la propia libertad y rindo mi alma a quien me la quiere robar.

   Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. El mundo odia a Cristo porque Cristo le roba las almas. No sois del mundo. Y el mundo odia al cristiano, porque el cristiano no se somete a los dictados del mundo ni busca el aplauso del mundo, sino que se somete a la Ley de Dios y busca agradar a Dios.

   Nosotros no odiamos al mundo, sino que lo amamos. Por eso queremos anunciar al mundo la verdad y transformar el mundo para llevarlo a Dios. Semejante tarea sólo puede realizarse desde la Cruz. Por eso, si el mundo nos aplaudiese, deberíamos sospechar que hemos bajado de la Cruz y le hemos entregado el alma. La culpa, entonces, no sería del mundo; sería sólo nuestra.

(TP05S)