Evangelio 2018

28 abril, 2016 – Espiritualidad digital

Y Dios por recompensa

recompensa   Respecto a la Ley de Moisés estaba escrito: Guarda los preceptos y mandatos que yo te prescribo hoy, para que te vaya bien (Dt 4, 40). La obediencia, por tanto, tenía un motivo egoísta: si quebrantas la Ley, morirás; si la cumples, vivirás largos años, poseerás abundancia de bienes, y tu descendencia será fecunda sobre la tierra.

   No nos llamemos a escándalo. Así tratan los padres a sus hijos pequeños: «Haz tu cama, y podrás divertirte con tus juguetes»…

   Los niños crecen, y entonces deben apreciar por sí mismos el resplandor del bien. Ya no se les ofrecen regalos, sino que se los invita a distinguir por sí mismos lo bueno de lo malo y a elegir. Si aprenden a amar, descubren que no hay mayor gozo que entregar la vida sin pedir nada a cambio.

   Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor. He ahí la recompensa prometida al cristiano: no se nos ofrece una vida próspera. Se nos anuncian persecuciones y una parte en la Cruz del Señor. Pero, al guardar en el corazón los mandamientos de Cristo, vivimos en un abrazo eterno, consumidos en el Amor más grande, y hemos descubierto que sí, que vale la pena.

(TP05J)