“Evangelio

27 Abril, 2016 – Espiritualidad digital

Como la rama tronchada de un árbol

rama   Decidme si la vida del hombre no es la de una rama desgajada de un árbol. Cuando acaba de ser tronchada, la miras y aún conserva en las hojas su verdor. Así es el hombre cuando nace, y mientras dura su juventud; cualquiera diría que puede vivir para siempre.

   Pasan los meses, y la rama pierde el color de sus hojas. Después, las mismas hojas desaparecen. Y, al cabo del tiempo, es un leño seco que se quiebra. Así es el hombre, conforme pasan los años: pierde su juventud, desaparece la belleza de su cuerpo, se marchita, y después se deshace.

   Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca. Por el pecado fuimos desgajados de Dios, fuente de la vida. Y así, lejos de Él, nos marchitamos.

   El que permanece en mí, y yo en él, ése da fruto abundante. La gracia divina nos injerta de nuevo en Cristo, y trae vida eterna a nuestras almas. En cuanto a nuestros cuerpos, esa misma gracia los une a la Cruz, como se une el sarmiento a la vid. Morirán nuestros cuerpos la muerte de Cristo, y con Cristo, nuestra Vid, resucitarán a la vida.

(TP05X)