Evangelio 2018

21 abril, 2016 – Espiritualidad digital

Ángeles con defectos, pero ángeles

angeles   Si Dios te escribiera una carta, poco te importaría el papel sobre el que estuviera escrita, o la belleza del sobre en el que está guardada. Besarías la carta y guardarías sus palabras.

   Si Dios te enviase a un ángel para manifestarte su voluntad, no creo que pusieras reparos al resplandor del espíritu que te habla, o que te fijases demasiado en el tono de su voz. Escucharías con atención, y te sentirías muy honrado por el hecho de que Dios hubiera enviado ese ángel a tu casa.

   El que recibe a mi enviado me recibe a mí. Cuando mires al Papa, a los obispos, a tu párroco o a tu confesor, recuerda que son enviados del propio Cristo para manifestarte su voluntad. No vayas a cometer el error –y el pecado– de juzgarlos, o de quedarte mirando sus defectos –todos los tenemos– como si ellos fueran algo por sí mismos. Vienen a ti en nombre de Dios, y eso es lo único que importa. Como los recibas y los escuches, así recibes y escuchas a Dios. Si, además de eso, quieres agradecerles el que hayan entregado su vida para cumplir esa misión en tu favor… No estará de más.

(TP04J)