“Evangelio

18 Abril, 2016 – Espiritualidad digital

Siri y el Buen Pastor

siri   No es que sea necesario proveerse de un iPhone para comprender la alegoría del Buen Pastor, pero ayuda. Tú le dices al iPhone: «¡Oye, Siri!», y, de repente, el iPhone se despierta y es todo oídos, dispuesto a hacer lo que le pidas. Pero si otro le dice a tu iPhone «¡Oye, Siri!», el cacharrito ni se inmuta. Nada. Ni caso.

   Al Buen Pastor –dice el Señor– las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, porque no conocen la voz de los extraños. Igualito que el iPhone. Pero, claro, la cosa tiene truco: cuando estrenas el teléfono, se te pide que digas varias veces «¡Oye, Siri!» hasta que el iPhone se acostumbra al tono de tu voz. No es tan distinto con el alma; también tiene truco. Cuando Dios nos crea, nos llama por nuestro nombre, y en el alma queda impreso el eco de su voz. Por eso, cuando escuchas su palabra, el alma vibra y el corazón se rinde.

   Resolución de problemas: si el iPhone no responde a su voz, compruebe que el micrófono está despejado. Si el corazón no responde a la voz de Dios, compruebe que sus oídos están atentos.

(TP04L)