Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

16 Abril, 2016 – Espiritualidad digital

Blando, blandito, cobarde

blandito   Cuando los discípulos de Jesús se echaron atrás y no volvieron a ir con él, argumentado este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?, ellos mismos dieron testimonio de su cobardía.

   Porque el hecho de que unas palabras sean duras nada dice acerca de si son verdaderas o falsas. Dejar de seguir a un hombre porque miente y trata de engañar a sus discípulos está justificado. Dejar de seguirle porque sus palabras sean duras es una insensatez y, en muchos casos, un acto de cobardía.

   Cuando la realidad es «blanda», referirse a ella con palabras duras es exagerar, y semejante exageración puede derivar en fanatismo. Pero cuando la realidad es dura, referirse a ella con palabras blandas es propio de templadores de gaitas y cobardes, deseosos de recabar consensos incluso a costa de la verdad.

   Aquellos discípulos no eran tan distintos de nosotros. Nos gusta el lenguaje blando, tirando a blandito, porque tememos espantar a la afición. Quisiéramos llenar los auditorios, aunque nadie sepa bien por qué ni a qué ha venido.

   Pero nos comemos a Dios. Y si lo comemos indignamente, lo profanamos y nos condenamos. Y si rehusamos comulgar, morimos. En este asunto, blandenguerías… las justas.

(TP03S)