“Evangelio

15 Abril, 2016 – Espiritualidad digital

El que me come…

   Hay que remontarse a tiempos muy antiguos para encontrar culturas en las que los hombres comían el cadáver o el corazón del enemigo muerto con el fin de apropiarse de sus fuerzas. Si hoy vemos semejantes costumbres como una atrocidad, quizá también podríamos pensar que tras esas prácticas latía un anhelo satisfecho de manera tan cruel como inútil. Sin saberlo, el corazón de aquellos hombres ansiaba comulgar.

   El que me come vivirá por mí. Nadie, en la Historia, se ha atrevido a hablar así. Antes de conocer el misterio de la Eucaristía, el sentido literal de aquellas palabras era terrible y sobrecogedor.

   Sin embargo, en el discurso de Cristo en Cafarnaúm se agrupaban tanto la crueldad de quienes devoraban el cadáver del enemigo para apropiarse de su fuerza como la ternura de la madre que afirma querer comerse a besos a su hijo o la pasión del enamorado que, al besar, parece querer devorar al ser amado.

   La comunión eucarística da la respuesta sublime a todos esos anhelos. No es un cadáver el que comemos: es Cristo vivo. Y, al comerlo, lo amamos, nos unimos a Él, y recibimos su vida, la vida eterna que Él recibe de su Padre.

(TP03V)