“Evangelio

14 Abril, 2016 – Espiritualidad digital

De paso por la muerte

muerte   Cuando Jesús afirma que Él es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera, no está prometiendo a quien comulgue una vida sin fin en este mundo. Los sepulcros de los santos así lo demuestran. Y también el suyo, hoy vacío y testigo de su Pascua. Quienes comulgamos enfermamos, envejecemos y morimos.

   Sin embargo –ayer lo considerábamos– al comulgar hemos unido el destino de nuestros cuerpos al del suyo. Ese consorcio misterioso convierte, para nosotros, el sepulcro en lugar de paso más que en fosa de silencio.

   Yo lo resucitaré el último día. Sé que estas palabras no calman el miedo a la muerte. Ni siquiera hacen más llevadero un dolor de muelas. Pero tampoco a Jesús le fue ahorrado el temblor de Getsemaní. La fe no es, precisamente, un analgésico. Y, antes de ese último día, hay un penúltimo que pasa por la muerte, aunque no se quede en ella. Pero también en ese penúltimo día estará el cuerpo de quien comulga unido al cuerpo sagrado de Cristo en la Cruz. Un cristiano enfermo es un crucifijo, y el cuerpo del cristiano que ha muerto es una reliquia. Duerme y espera.

(TP03J)