Liber Gomorrhianus

5 Abril, 2016 – Espiritualidad digital

¡Salve Cruz, hoy gloriosa!

cruz   Lo mismo que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna!

   Si alguien pensó que, tras la Semana Santa, la Cruz quedaría atrás, como la cima de un monte cuando uno la ha rebasado y ha emprendido el descenso, ese tal tendría que volver al Miércoles de Ceniza y empezar de nuevo. Porque en Cuaresma contemplamos la Cruz, en Semana Santa contemplamos la Cruz, en Pascua contemplamos la Cruz, y hasta en el Cielo veremos las llagas de Cristo glorioso. Lo que cambia, de un tiempo a otro, es lo que vemos en esa Cruz.

   Hace unas semanas, contemplábamos contritos el Crucifijo, viendo en Él el Amor de Dios y llorando los pecados que hasta allí llevaron a Jesús. Hoy, sin retirar los ojos del madero santo, vemos en él abiertas las puertas de los Cielos. La luz de la gloria mana a raudales, y Cristo nos llama a cruzar ese umbral abierto en el Calvario para entrar en el Paraíso. Cuando, finalmente, lleguemos allí, contemplaremos la Cruz jubilosos, ya sin atisbo de dolor, como la señal del triunfo.

   ¡Bendita Cruz!

(TP02M)