Liber Gomorrhianus

29 marzo, 2016 – Espiritualidad digital

El abrazo imposible

abrazo   San Juan no dice expresamente que María Magdalena tratase de abrazar a Jesús. Pero la expresión suéltame, en los labios del Señor, da a entender que así fue. Los pintores de todos los tiempos han mostrado a la discípula procurando asir los pies del Maestro.

   La Vulgata traducía «Noli me tangere» (no me toques). La Neovulgata traduce «Noli me tenere» (no me retengas, suéltame). Ambas versiones son igualmente duras con la pobre condición humana. Cualquiera que ame realmente a Jesús, si lo viese como María lo vio, trataría de abrazarlo y no soltarlo jamás.

   Todavía no he subido al Padre no significa que el abrazo de María pudiese impedir la ascensión de Jesús. Quiere decir, más bien, «aún no es el momento; aún no nos hemos encontrado en el Cielo». Aquí, en la Tierra, nuestro pobre cuerpo todavía tiene que pagar sus sábados y cruzar el umbral de la Cruz. Sólo cuando haya sido purificado podrá abrazar a su Señor.

   Entre tanto, el encuentro debe producirse en el alma en gracia. Allí Cristo se deja abrazar, y allí mora si no lo expulsamos. Allí Cristo no dice suéltame, sino entraré y cenaré con él, y él conmigo (Ap 3, 20).

(TP01M)