Liber Gomorrhianus

25 Marzo, 2016 – Espiritualidad digital

¡Benditos velos!

velos   Según una antigua tradición, que estuvo muy arraigada en España, durante la Semana de Pasión (la 5ª semana de Cuaresma) las imágenes de las iglesias se cubren con un velo morado. La liturgia permite mantener esta práctica, y yo procuro hacerlo en mi parroquia, porque al entrar en el templo y tropezar con los velos, quedan los ojos envueltos en la noche. Nada ven los sentidos, sino tristeza. Es la hora de la fe.

   Sólo la fe puede atravesar estas tinieblas. Sólo ella puede acompañar al Señor con el Madero por las calles del Vía Crucis. Sólo ella puede permanecer sobre el Gólgota.

   Finalmente, durante los Oficios, cae el velo… Canta el sacerdote la antífona Mirad… Y vemos la carne muerta del Hijo de Dios. Besamos el Crucifijo entre lágrimas, y sabemos que es otro velo el que besamos; un velo de muerte que oculta la Vida.

   … Y al instante manó sangre y agua. Se ha abierto la fuente, y mana la eternidad sobre la Tierra. Beberemos hasta saciarnos. Pero, para alcanzar esa fuente, es preciso haber alcanzado antes el corazón de la noche. ¡Benditos velos! Que nadie nos distraiga en estas horas. Es el tiempo de la fe.

(VSTO)