“Evangelio

16 Marzo, 2016 – Espiritualidad digital

Sé que Jesús no te aburre; sólo te molesta

aburre   A lo largo de un día normal, escucho hablar a muchas personas. Confieso que varias de las cosas que oigo no me interesan lo más mínimo. A algunas ni siquiera les presto atención, y otras procuro olvidarlas cuanto antes. Pero nunca me han entrado ganas de matar a quien me habla por el hecho de que sus palabras no me interesaran.

   A los judíos sí les sucedía: Tratáis de matarme, porque no dais cabida a mis palabras. Lo que quiere decir que el problema no era que no les interesara lo que Jesús decía. Más bien, al contrario, les tocaba demasiado cerca, y les dolía, porque el Señor ponía en evidencia su pecado. A uno que te aburre no quieres matarlo. A uno que te recuerda pecados que no quieres reconocer, quizá sí. Su presencia es como sal en tus heridas, y, si no estás dispuesto a convertirte, desearías quitarlo de en medio.

   Por eso se odia en muchos ambientes a la Iglesia. Por eso nos insultan a los sacerdotes por las calles, aunque no nos conozcan. Nuestra mera presencia molesta, porque constituye el recuerdo de una luz que a muchos les aterra mirar. Si la aceptaran, tendrían que convertirse.

(TC05X)