Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

12 Marzo, 2016 – Espiritualidad digital

Quizás, quizás, quizás…

quizas   La lectura del Evangelio suscita preguntas que deben quedar abiertas. Son inmortales; no se dejan matar con una respuesta al uso. Como ventanas sobre un acantilado, permiten atisbar misterios sin ofrecer tierra firme en que apoyarse. Te quedas mirando, y rezas. Nada más.

   Una de esas preguntas es «¿creía Nicodemo en Jesús?». Desde aquella entrevista en la que el Señor le invitó a nacer de nuevo, nada sabemos de él hasta los prolegómenos de la Pasión.

   Cuando los fariseos preguntan: ¿Hay algún fariseo que haya creído en él?, Nicodemo calla. Si creía, se comportó como un cobarde. Debería haber levantado la mano, aunque se la cortasen.

   Puede ser que dudase. ¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero? No compartía la animosidad de sus compañeros contra Jesús. Pero él lo había escuchado… ¿Creía?

   Repito que son preguntas sin respuesta. Sólo admiten como réplica un «quizás». Y mi «quizás» es que quizás Nicodemo tuviese miedo. Para él, creer que Jesús era hijo de Dios no era como creer que Bruto era hijo de César. Suponía admitir que debía nacer de nuevo; y nacer de nuevo conllevaba morir. A eso tenía miedo: a morir.

   Y no es el único. Quizás.

(TC04S)