Evangelio 2018

10 marzo, 2016 – Espiritualidad digital

… Y vivos que no oyen

oyen   Es preciso retomar el hilo donde ayer quedó, y continuar el camino desde el punto al que llegamos. ¿Recuerdas? Los muertos oyen, y, al oír, viven.

   Que siga la paradoja: los vivos, sin embargo, no oyen. Y, por no oír, mueren.

   El Padre, que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, y su palabra no habita en vosotros, porque al que envió lo le creéis. ¡No queréis venir a mí para tener vida!

   He condensado el pasaje para retener lo esencial. A aquellos hombres les temblaban los tímpanos ante las palabras de Jesús. Como a los caballos y a los perros. Pero esa palabra no habitaba en ellos; no creían. Y si la vida no habita en el interior del un hombre, está muerto.

   No te conformes con exponerte a la Palabra. También los bancos de la iglesia están expuestos, y no viven. Prepara el alma, medita la Escritura. Y así, cuando la Palabra llegue, encontrará acomodo en el espíritu. Después, deja que remueva las entrañas y te levante de la postración, deja que cambie tu vida y la renueve. Su misma Palabra, entonces, te llevará a Él. Y en Él tendrás vida.

(TC04J)