Evangelio 2018

8 marzo, 2016 – Espiritualidad digital

El lugar más solitario del planeta

piscina   Colas, atascos, caravanas, aglomeraciones… Parece que todos nos pusiéramos de acuerdo en alcanzar los mismos lugares al mismo tiempo. Y si sólo hay sitio para unos cuantos, al final sucede lo de siempre: las piernas más veloces alcanzarán los mejores puestos. Incluso para ser atendido en las urgencias de un hospital, no basta con llegar allí maltrecho; tendrás que esperar horas hasta que hayan atendido a quienes llegaron antes que tú.

   Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado. ¡Pobre hombre! No es agradable descubrir los inconvenientes de los bienes de oferta conjunta y consumo rival. La única manera de hacerse con ellos es a codazo limpio. Y cuando no tienes codos… estás fuera.

   Levántate, toma tu camilla y echa a andar. Nadie quiere ir al Calvario. Soledad, desconsuelo, dolor, hambre, sed, oprobio… No tendrás que esperar cola para acercarte al Crucifijo. La gente camina en sentido contrario; e incluyo a todos aquellos que buscan consuelo y confort en su oración. Sin embargo, allí toda enfermedad se cura. Allí la muerte es vida. Pero nadie lo sabe, porque nadie se acerca lo suficiente.

(TC04M)