Liber Gomorrhianus

7 Marzo, 2016 – Espiritualidad digital

El mejor recibimiento

recibimiento   Un buen recibimiento no siempre es señal de afecto. En muchas tiendas te reciben muy bien, y eso no significa que te quieran con locura; significa que eres portador de una tarjeta de crédito.

   A Jesús lo recibieron bien en Galilea. Y san Juan, tras dejar constancia de que Jesús había dicho que un profeta no es estimado en su propia patria, explica el motivo de tan calurosa acogida: Lo recibieron bien, porque habían visto lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta.

   Como no veáis signos y prodigios no creéis. Jesús se queja. «Me recibís bien porque habéis visto, y porque deseáis ver más. ¿Me recibirá alguien bien sin haber visto?»

   Pienso en nuestras comuniones. Cuando nos acercamos a recibir a Jesús sacramentado, no vemos nada. Y nada vemos mientras lo devoramos. En esos momentos, sólo la fe actúa. Tampoco esperamos verlo mientras su Cuerpo y el nuestro se unen; sabemos que antes de poder contemplarlo tendremos que morir. Si, por tanto, la fe nos dice que es Él quien viene, y la esperanza aplaza el momento de verlo hasta después de la muerte… ¿Logrará la caridad que lo recibamos con pasión de enamorados? Quisiera pensar que sí.

(TC04L)