Liber Gomorrhianus

4 Marzo, 2016 – Espiritualidad digital

Como está mandado

mandado   Le preguntan a Jesús por el primero entre todos los mandamientos: El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser». El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». No hay mandamiento mayor que éstos.

   Y, en verdad, ¿puede haber un mandamiento mayor? ¿Puede Dios mandarle al hombre algo que esté por encima del amor a su Creador y a sus semejantes? Habrá que reconocer que amar a Dios y al prójimo es lo más grande que puede hacer el hombre. Ahora bien, que el hombre no pueda hacer nada más sublime no significa que no pueda existir nada mayor.

   Dice san Juan: En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos entregó a su Hijo (1Jn 4, 10).

   Mucho más que todo lo que podamos amar a Dios es lo que Él nos ha amado. Por eso, amémosle, como está mandado, pero recibamos, sobre todo, su Amor, para que seamos capaces de amarlo. Hay que mirar mucho al Crucifijo…

(TC03V)