Liber Gomorrhianus

2 Marzo, 2016 – Espiritualidad digital

Recuérdalo: vives en el escaparate

escaparate   Quien piense en la piedad como en la empresa de salvar su alma más vale que se desengañe. Nadie se salva solo, y nadie se pierde solo. Las almas no son islas. Vivimos entrelazados, y cuanto somos lo somos para los demás. Si unos padres son santos, los hijos reciben abundante gracia; y si unos padres se olvidan de Dios, crecen sin Dios los hijos. Lo mismo podría decirse de amigos, compañeros de trabajo, vecinos… Nuestra vida es de todos, menos nuestra.

   El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.

   Lo de «enseñar» no significa que demos clases de ateísmo o que impartamos lecciones de virtud. Significa que nuestra vida es un escaparate. Y la mejor lección, o la más perniciosa de las clases, es nuestra conducta. Tenemos una gran responsabilidad.

   Ya sé que no somos ejemplares… Pero, al menos, si no nos ven cumplir la voluntad de Dios, que se note que lo amamos, y que sufrimos nuestras culpas. ¡Que se nos vea enamorados!

(TC03X)