“Evangelio

1 Marzo, 2016 – Espiritualidad digital

La misericordia nunca se improvisa

misericordia   ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti? Permitidme hablar claro: lanzarse como un valiente a practicar la misericordia con el prójimo es una insensatez. Y es la forma más rápida de acabar siendo un déspota, por puro hartazgo. No estamos preparados para la misericordia, sino para la crueldad. Cosas del pecado original.

   Antes de lanzarse a practicar la misericordia, es preciso dar dos pasos que nos preparen para ello. Y el primero es recibir la misericordia de Dios: como yo tuve compasión de ti. Hay que confesarse; hay que recibir la absolución sabiendo que es pura gracia, puro Amor divino que no merecemos. Debemos meditarlo hasta llorar.

   El segundo paso es ser misericordiosos con nosotros mismos: si Dios ha sido paciente con nosotros, ¿por qué nos enfadamos, llenos de soberbia, cada vez que pecamos? ¿Por qué no nos tratamos bien, y nos llevamos de nuevo al confesonario para recibir la misericordia de Dios, que no se agota?

   Cuando hayamos dado esos dos pasos, podremos acercarnos al hermano, que está lleno de miserias, como nosotros. Y será más fácil tratarlo como Dios nos ha tratado, como nos tratamos a nosotros mismos. Ahora sí.

(TC03M)