“Evangelio

28 Febrero, 2016 – Espiritualidad digital

¡Dios nos pille confesados!

confesados   Presenciamos hoy un diálogo entre la justicia y la misericordia divinas. No es un diálogo entre dos personas, el Padre y el Hijo, sino entre dos atributos de Dios que están presentes en el Padre y en el Hijo.

   Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. Habla la justicia. Si, después de plantarnos en la tierra santa de la Iglesia y regarnos con la sangre de su Hijo, nuestra insistencia en el pecado ha impedido que demos fruto, merecemos la muerte eterna. ¿Quién podrá recurrir esa sentencia?

   Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Habla la misericordia divina desde la Cruz, y su eco resuena en todos los confesonarios: Dios nos ha concedido un tiempo de misericordia. Los brazos de Cristo están abiertos para que todo pecador arrepentido pueda obtener la salvación. ¿Aprovecharemos esta oportunidad?

   Si no, la cortas. Si no la aprovechamos, el tiempo de misericordia concluirá para dar paso al día de la justicia, cuando nos llame el Señor a su presencia. «¡Dios nos pille, entonces, confesados!» Pero, recuerda: el tiempo de confesar es hoy. ¿A qué esperas?

(TCC03)