“Evangelio

21 Febrero, 2016 – Espiritualidad digital

No hay amargura en el Tabor

transfiguración   Cuando estás gozando de un momento dulce, ¿te gusta que te hablen de las penalidades que te reserva la vida? Como si, en tu fiesta de cumpleaños, alguien te recordase que te van a embargar el piso por no pagar la hipoteca.

   Eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. En plena transfiguración, cuando el rostro de Cristo resplandece como el sol y sus vestidos brillan como nieve, cuando Simón dice ¡Qué bien se está aquí!, vienen Moisés y Elías y le recuerdan que va a morir sobre una cruz. ¿Acaso querían amargarle al Señor la transfiguración?

   Sabes que no. Y sabes que, en ese anuncio, reside la grandeza del la transfiguración: bajo la luz que todo lo bañaba, no había malas noticias. Y la misma cruz resplandecía de Amor. Estaban anunciando, no a Jesús, sino a los apóstoles, la inmensa gloria del Calvario, para que el manto de tinieblas que allí se extendería no se lo hiciera olvidar. No olvides tú tampoco, cuando llegue el dolor, que hay mucho Amor de Dios en la Cruz. Así no habrá más mala noticia que el pecado. Dios te libre de cometerlo.

(TCC02)