Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

20 Febrero, 2016 – Espiritualidad digital

Esperando respuesta

respuesta   Cuando amas al amigo y aborreces al enemigo, está claro que tu amor espera respuesta, como una de esas carta que finalizan con un «ya me dirás»… Claro, si no te dicen, o si te dicen lo que no deseas oír, no escribes más. ¡Para qué disgustarte más de lo necesario!

   Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Ni el sol ni la lluvia terminan con un «ya me dirás». Y es que Dios no necesita que le digamos, porque Él mismo, en la persona del Hijo, responde al Amor del Padre con ese mismo Amor. Por eso se permite el lujo de regalar sus dones sin esperar respuesta.

   En cuanto a nosotros… ¡Estamos tan necesitados! Por eso esperamos siempre respuesta. Nuestro error consiste en esperarla de los hombres. Hipotecamos nuestro amor.

   Si la respuesta la esperásemos sólo de Dios, amaríamos a todos, amigos y enemigos. En lugar de terminar la carta con un «ya me dirás», lo haríamos con un «no te preocupes; Dios ya me dice».

(TC01S)