“Evangelio

17 Febrero, 2016 – Espiritualidad digital

Lo queréis todo de mí, pero no a mí

uno que es más que jonás   La soledad que sufrió Jesús de Nazaret es un abismo insondable de tinieblas. Los hombres se acercan a Él en busca del favor divino: buscan prosperidad, consuelo, paz de espíritu, una «santidad» que les permita mirarse al espejo y quedar tranquilos, vida eterna… Pero pocos, muy pocos, se acercan a Jesús buscando conocerlo, saber qué piensa o cómo se siente. Esas pocas almas que lo buscan sólo a Él, cuando se asoman a su sacratísimo Corazón, quedan sobrecogidas.

   Ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás. Llora por dentro Jesús: «Vosotros me buscáis, queréis favores y deseáis ver signos, pero no hacéis caso a mis palabras. Los paganos hicieron caso a Salomón y a Jonás. Y a mí, que envié a ambos, mi pueblo me ignora. Lo quiere todo de mí, pero me ignora»… ¡Oh, Jesús! Ojalá pudiese decirte, con verdad: «No me des nada de cuanto te pido, pero otórgame, tan sólo, la gracia de escucharte en todo momento, obedecerte siempre, y no separarme jamás de Ti».

(TC01X)