Liber Gomorrhianus

11 Febrero, 2016 – Espiritualidad digital

La Cuaresma perfecta

cuaresma   Es el Señor quien lo dice: El Hijo del hombre tiene que padecer mucho… El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo.

   Nadie te engaña. El camino que emprendemos es camino de muerte que conduce a la vida. Pero no alcanzaremos esa vida si primero no cruzamos, unidos a Cristo, la puerta santa de la Cruz, muriendo allí con Él.

   No te extrañe, por tanto, si durante los próximos días aparecen en tu vida el dolor, el hambre y la sed, la soledad, la contrariedad y la angustia. No te extrañe si se hace de noche o te sientes morir. Todo ello son señales de que estás en el Camino.

   Puedes venir, o no venir. Ojalá vengas, ojalá todos sigamos a Jesús en esta travesía por el desierto que nos purificará a todos. Pero, si decides venir, haz, desde el principio, el propósito de no quejarte; mira que estás sobre aviso. No caminamos solos, Cristo nos guía y nos conforta.

   Por eso, ésta es la Cuaresma perfecta: la de quien muere y sonríe. Sonríe, no porque muere, sino porque, en medio de esa muerte, ama y es amado.

(TC0J)