Liber Gomorrhianus

10 Febrero, 2016 – Espiritualidad digital

¡Silencio!

ceniza   Paradoja: la ceniza, que es el resultado de un fuego, se vierte sobre nosotros para apagar un fuego.

   La ceniza es silencio: las llamas cesaron, cesó el crepitar de la leña, el calor de las brasas también se apagó, y queda la ceniza como testigo mudo de un silencio.

   Hoy, esa ceniza dice al hombre: «¡Silencio!».

   Cuando hagas limosna… La limosna es el silencio del ego. Se apaga el egoísmo, deja de importar el yo, y el afán de apoderarse de todo y de todos, el deseo de controlarlo todo y a todos, da lugar a la generosidad, a la entrega y al despojo. He dejado de importar para mí mismo. Cuanto soy y cuanto tengo lo entrego a Dios y a los demás.

   Cuando recéis… La oración es silencio del espíritu. Preocupaciones, urgencias, problemas personales, y todo el griterío que llena la mente del hombre se apaga al caer la ceniza, y en el silencio se escucha a Dios.

   Cuando ayunéis… El ayuno es el silencio de la carne. Tantos placeres, tanta comida, tanta bebida, tanto recreo para los ojos, nos tiene abotargados. El ayuno hará callar todo ese alboroto de sensaciones, y nos hará sentir hambre de Dios.

(TC0X)