Liber Gomorrhianus

7 Febrero, 2016 – Espiritualidad digital

Buenas gentes

buenas gentes   Mientras la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, aquellos pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. No parecían compartir el entusiasmo de las masas por los discursos del Maestro.

   Lo curioso es que Jesús los elige a ellos: Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. La vista de esos hombres recios, agotados tras una noche de pesca y aún metidos en faena con la limpieza del material conmovió, sin duda, al Señor. Se acercó a la barca, pidió permiso –siempre lo hace–, y lo acogieron. Podían haberse excusado: «Estamos cansados. Lavaremos las redes y nos iremos a dormir». Pero no lo hicieron. Dijeron «sí» a Cristo cuando el «sí» conllevaba dar la vida.

   Será más fecundo tu apostolado si buscas personas trabajadoras, honradas y sacrificadas que si intentas anunciar a Cristo entre gandules y frívolos. Hay mucha gente que no conoce al Señor, pero se matan cada día por alimentar a su familia, son capaces de cumplir sus promesas, y se toman en serio las realidades serias de la vida. Busca a ésos: son tierra buena; la semilla dará fruto.

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