Liber Gomorrhianus

20 Enero, 2016 – Espiritualidad digital

Si te equivocas como un hombre, reacciona como un santo

obstinacion   Equivocarse no es bueno; lo bueno es acertar. Pero, a causa de la limitación causada en nosotros por el pecado, equivocarse es propio del ser humano. Todos nos equivocamos; y, probablemente, muchas veces al día. Precisamente por eso, cuando nos damos cuenta de que hemos fallado, o cuando alguien nos advierte de nuestro error, tenemos la posibilidad de rectificar. Dicen que rectificar es de sabios. Y, si se rectifica por amor a Dios y al prójimo, rectificar es de santos. El sacramento de la Penitencia lo creó Jesús para los rectificadores: es decir, los pecadores que deseamos ser santos.

   Si equivocarse es propio de hombres, y rectificar por amor propio de santos, lo propio de los demonios es la obstinación. Los demonios, después de haber errado, y sabiendo que han hecho el mal, se afianzan en su crimen. No hay en ellos posibilidad alguna de rectificación. De ahí su condena eterna.

   Dolido de su obstinación… Le duele al Señor, y mucho, que quienes pecan como hombres se obstinen en su pecado como demonios. Al fin y al cabo, el hombre puede ser redimido, pero el demonio no.

   La peor desgracia no es pecar, sino darse a sí mismo la razón.

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“Evangelio