Evangelio 2018

18 enero, 2016 – Espiritualidad digital

Perfecto hombre, perfecta hambre

hambre   Hay personas a quienes no le gusta comer. Yo desconfío de gente así; creo que algo anda mal en su psyche. Lo normal es que al individuo humano le guste comer. Tengo pruebas sobradas de que a Jesucristo le gustaba comer. Y, si podía comer bien –como en casa de Marta– comía bien. Era perfecto hombre. Y tendría, lógicamente, perfecta hambre.

   Luego están quienes comen basura: comida rápida, bollería química y cosas de ésas. Bah, son unos insensatos. Saciar el hambre con esas cosas atenta a la dignidad humana.

   Luego están quienes ayunan por no engordar. Son mártires de la figura. Sus principales detractores son los gusanos, a quienes acaban dejando un sándwich escuchimizado.

   Y luego están los santos. Comen lo que pueden. Pero, a imagen de Cristo, si pueden comer bien, comen bien. Con templanza y sin derroches, pero bien. Además, saben ayunar. Pero, a diferencia de quienes desprecian la comida, cuando ayunan sufren. Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día ayunarán. El dolor es doble: echan de menos al Novio –expulsado por nuestros pecados– y echan de menos la pitanza.

   ¡Afortunadamente, el Cielo es Banquete!

(TOP02L)

“Evangelio