Liber Gomorrhianus

16 Enero, 2016 – Espiritualidad digital

Los riesgos de ser Dios

libertad   En cierta ocasión, sufrí con una madre el drama de la desaparición de su hija. La joven –mayor de edad– se había marchado de casa tras una violenta discusión. Regresó dos años más tarde, y le hizo a su madre una confidencia: dos días después de marcharse, experimentó unos fortísimos deseos de regresar. Tuvo que echar mano de todo su orgullo para resistir aquel impulso. Su madre le preguntó a qué hora le sucedió. «A las ocho de la tarde».

   Ese día, a las ocho de la tarde, orábamos ante el Santísimo Sacramento pidiendo el regreso de la joven. En aquel momento, pensamos que Dios nos había negado aquella gracia. Pero, tras escuchar la confesión de la interesada, supimos que Dios no nos lo negó; quien nos lo negó fue ella.

   La voz de Dios no es irresistible; no debe serlo, porque Dios quiere una obediencia libre. Entre el sígueme que Jesús pronuncia ante Mateo y el se levantó y lo siguió hay un abismo, una eternidad. Y sólo la libertad humana puede cruzar ese abismo y atravesar esa eternidad. Con el hombre, creado libre, Dios puede fracasar, y, en ocasiones, fracasa. Pero la culpa no es suya, sino nuestra.

(TOP01S)

“Evangelio