Liber Gomorrhianus

12 Enero, 2016 – Espiritualidad digital

Santos y demonios

demonio   Tiene su misterio el que el demonio le diga a Cristo lo mismo que le diría, siglos después, santa Teresa. Porque la santa rezaba: «Vuestra soy, para Vos nací, ¿qué mandáis hacer de mí?», y el demonio decía: ¿Qué quieres de nosotros, Jesús nazareno? Cuando espíritus tan distintos vienen a pronunciar casi las mismas palabras, hay que entender que no todo está en lo que se dice, sino en lo que se quiere decir.

   La santa hablaba movida por amor. No había en su alma otro deseo que el de entregarlo todo, ni imaginaba otro gozo que el de pertenecer por completo a su Señor. Para ti y para mí le pido a Dios que se apoderen de nosotros esas ansias de entrega amorosa.

   El demonio, sin embargo, habla movido por el terror. Y tiene miedo de escuchar la respuesta; por eso se adelanta: ¿Has venido a acabar con nosotros? Ve en Dios a un enemigo que quiere pulverizarlo. Sus ojos están cegados para el Amor.

   No es sólo él. Muchos no se atreven a rezar demasiado, no vaya a ser que Dios les pida mucho. Piensan que Dios quiere arruinar su vida, y prefieren no ponerse a tiro.

   ¡Ciegos!

(TOP01M)

“Evangelio