“Evangelio

8 Enero, 2016 – Espiritualidad digital

En la casa del pan nace el Pan

casa del pan   Míralo en Belén, y míralo en la Hostia… ¿No ves que es lo mismo? El lenguaje eucarístico es el lenguaje de la Encarnación. O, si lo prefieres, el lenguaje de la Encarnación es, desde el primer momento, eucarístico.

   Porque el Dios grande, a quien los cielos no pueden contener, se ha hecho pequeño; y cabe en las entrañas de María, como cabe en el sagrario o en el cáliz. El vientre de la Virgen es sagrario, y el cáliz, en Navidad, habla dulcemente de la Virgen. También él está encinto de Dios.

   Significa «Belén» casa del pan. Y por eso la Madre se lo come a besos. Y así nosotros, en cada comunión, devoramos a besos al Niño Dios como hizo Ella. Si no hay ternura en nuestras comuniones, no estamos a la altura de María; no entendemos el bendito lenguaje eucarístico.

   Dadles vosotros de comer… ¡Maravillosa Navidad, la de los sacerdotes! Porque diariamente tenemos en nuestras manos al Chiquirritín, y casi lo acunamos entre los dedos. Después lo llevamos a las almas, y alimentamos a los hombres con el Pan de Vida, el mismo que nació en Belén.

   Y es que la verdadera Navidad se celebra en nuestros altares.

(0801)

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