“Evangelio

7 Enero, 2016 – Espiritualidad digital

Contemplar y convertirse

contemplar   La Navidad es, ante todo, contemplación. Sé que es paradójico, porque se trata de los días más movidos del año, y sé que es fácil vivir estas fiestas entre salidas y entradas, comidas y bebidas, compras y devoluciones… Pero, si no te detienes a contemplar en silencio la escena de Belén, las navidades se te habrán pasado sin provecho.

   El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande. Vivíamos para morir, sepultados en la noche de nuestro pecado, y ha amanecido Dios en carne humana mostrándonos el camino de la santidad y de la vida. Ante el Belén, los ojos descansan y el alma se aquieta. Una alegría sobrenatural lo invade todo. Y ya no quisieras, como Simeón, tener ojos para nada más que para ese Misterio de Amor.

   Mientras los ojos contemplan, reciben los oídos el anuncio: Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos. Tan cerca, que anda ya por los suelos. Te das cuenta de que no puedes seguir mirando sin cambiar de vida. Ya nada puede ser como antes. Porque, hasta que llegaste aquí, tus pasos se dirigían a la muerte. Y, a partir de ahora, no querrás dirigirlos sino a Dios. Le perteneces.

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