Evangelio 2018

4 enero, 2016 – Espiritualidad digital

En pocas palabras

palabras   ¡Qué sencillo es todo en Navidad! Una vez que se ha hecho presente entre los hombres la Palabra, el Verbo Divino, y ha aparecido en forma de niño –incapaz, aún, de hablar–, las palabras humanas están de sobra. Y, si hubiera que recurrir a ellas, bastan muy pocas. Los discursos aburren. No apetece hablar. Apetece mirar y llorar; nada más. Bueno, y cantar.

   Éste es el Cordero de Dios. Gracias, Juan. No hace falta decir más. Miras el Pesebre, y adivinas la Cruz mientas presientes la patena. Todo es lo mismo. Y los pecados de los hombres, que son limpiados con Sangre. Y una pureza nueva y resplandeciente, que todo lo baña. Y cantas, y lloras, y callas de nuevo porque sólo quieres mirar y mirar y alegrarte.

   Tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro). Y ya ves transformado al pescador en roca, y a la Iglesia edificada sobre él. Y, sin moverte de donde estás, besas el Niño Jesús de la Basílica de San Pedro, en Roma. Y te sientes en casa.

   «Tú, Cordero. Simón, Pedro. Y yo… ¿cómo me llamo yo? ¿quién soy?». Se lo preguntas y escuchas al Niño. Hoy conocerás tu nuevo nombre. ¡Vive!

(0401)

“Evangelio