Liber Gomorrhianus

1 Enero, 2016 – Espiritualidad digital

El silencio de María

Imágenes-de-la-Virgen-María-y-el-Niño-Jesús-16   El inmaculado corazón de María es santuario recogido y silencioso. No es una fortaleza, donde nada ni nadie pueda entrar. Al contrario, sus puertas recogen cuanto sucede y se abren a todas las criaturas. Pero, cuando un ruido entra allí, baja la voz y se vuelve susurro. Cuando entra una tormenta, se acalla y parece rocío. Cuando se introduce en ese santuario una persona, se postra ante la gloria de Dios y enmudece. La creación entera cabe en ese corazón, pero se arrodilla al cruzar sus puertas. Y el silencio lo envuelve todo, y en el silencio habita Dios.

   María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Ha recibido en su vientre al Hijo del Altísimo, y se palpaba las entrañas sobrecogida. Ha visto nacer entre animales a Dios, y lo miraba entre las lágrimas abismada en el misterio. Ha visto a los pastores llegar sudorosos y alborozados, y sonreía a cada uno como quien les da la bienvenida al Cielo entre pañales.

   Hoy, cumplidos ocho días desde Navidad, lo lleva a circuncidar, y ve manar por primera vez la sangre que limpiará las culpas de los hombres. Una vez más, calla y se estremece.

   ¡Bendito silencio de María!

(0101)

“Evangelio