“Evangelio

Enero 2016 – Espiritualidad digital

El hijo de José

Hijo de José   Mira cómo llamaban sus paisanos a Jesús: ¿No es éste el hijo de José?

   Tú y yo sabemos que José no era el padre biológico de Jesús. Pero también conocemos a muchos padres que no lo son según la carne, pero lo son por el afecto, y la dedicación con que han criado a sus hijos adoptivos. En el caso de José, el vínculo era más fuerte aún, porque el mismo Dios había puesto en sus manos de artesano a su Unigénito, y le había encargado su crianza y su educación. No tengas la menor duda de que Jesús llamaba a José Abbá, como cualquier niño de entonces llamaba a su padre biológico.

   No tengas miedo de llamar a José «papá», como Jesús lo llamaba. Si vives en Cristo, si eres miembro de su Cuerpo místico, eres también hijo de José, como Él, del mismo modo que lo eres de María.

   Te escribo todo esto porque comienzan hoy los siete domingos de San José, y quisiera animarte a hacer tuya esa devoción tan tierna y piadosa. Repasa, en estos siete domingos, los dolores y gozos del santo. Hazte niño junto a Jesús, y encomiéndate al cuidado paternal del santo patriarca.

(TOC04)

“Evangelio

No desveléis al Amor

no desveléis al amor   Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, por las gacelas, por las ciervas del campo, no despertéis, no desveléis al amor, hasta que le plazca (Ct 3, 5). Pero los apóstoles lo despertaron, diciéndole: – «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?».

   Es sábado. Y el Amor duerme, reposa en un sepulcro mientras la Tierra está bañada en las tinieblas. Es verdad. A veces… ¿cómo lo diré?… No es que parezca que Dios no exista, sino que parece que Dios no está, que está dormido, que calla y reposa mientras la muerte y el pecado avanzan sobre los hombres.

   Es la hora de la esperanza, la hora de María. Ella vela el sueño del Amor. Si hubiese estado en aquella barca, no hubiera permitido que los apóstoles despertasen a su Hijo. No desveléis al amor… ¿Qué importa que nos hundamos, si nos hundimos con Él? ¿De qué tenéis miedo? ¿Acaso no veis que Él es la Vida, y que las aguas torrenciales no podrán apagar el amor (Ct 8, 7)? Si con Él nos hundimos en la muerte, con Él viviremos.

   En su sueño, el Amor dormido te llama: «¿Podrás seguirme hasta el silencio del sepulcro? ¿Dormirás conmigo, en lugar de despertarme?»

(TOP03S)

“Evangelio

Almas microondas, santidad express

microondas   En los tiempos del horno microondas y el divorcio express, la falta de paciencia acabará por matarnos. Ya conozco a personas que demandan, urgentemente, un alma microondas y una santidad express. Lo del fuego lento les resulta insoportable y atrasado, como un resabio de la caverna del santo de Cromagnon.

   Hacen un propósito en la oración, y quieren verlo cumplido en un máximo de diez minutos. «¿Cómo es posible que aún no sea manso?» «¿Cómo es posible que siga cometiendo el mismo pecado?». Tan enfadados andan consigo mismos como si algo en ellos no funcionase, y en su desesperación dejan de acudir al confesonario. «¿Para qué confesar, si no funciona? Es una hipocresía acusarse siempre de las mismas faltas»… Entonces se pierden para siempre. Y no por malos, sino por tontos y por impacientes.

   La semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. Pero ni hay terreno microondas, ni existe la espiga express. O aceptas los tiempos de Dios, o decides jugar a otra cosa que no te salvará. Anda: preocúpate de vivir en gracia, confiesa cuantas veces lo necesites, y reza. Dios irá haciendo en ti lo que tú no has conseguido. Sólo ámalo y ten paciencia.

(TOP03V)

“Evangelio

El apostolado en la era de Facebook

facebook   Es muy difícil anunciar a Jesucristo en la era de Facebook. Mucha gente se ha vuelto loca de remate ante la posibilidad de saltar al escenario sin esfuerzo alguno. Se sueñan famosos, y convierten su vida en espectáculo. Te cuelgan fotos de la paella que están comiendo, se exhiben en bañador o bailando en un cuchitril, se lanzan al caraoque y te enchufan el video… Todo, en su vida, debe ser público. Tienen miedo a la intimidad, y se preguntan: ¿qué sentido tiene mi vida cuando nadie me ve? Este afán de notoriedad los disuelve. Quien no tiene secretos no vive por sí mismo.

   Si se esconde algo, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas, es para que salga a la luz. El problema viene cuando sale a la luz lo que primero no se ha escondido. El santo vive, primero, hacia dentro; busca la intimidad con Dios en lo oscuro del alma. Y el encuentro de Amor que en esa bodega tiene lugar resulta tan gozoso y luminoso que necesita salir apaciblemente. Pero el resultado no es un anuncio de sí mismo, porque él ha quedado quemado en el encuentro. El anunciado, entonces, es Cristo.

(TOP03J)

“Evangelio

Los de las zarzas

zarzas   Leed la parábola del sembrador, y decidme si no os veis reflejados en alguno de los cuatro ejemplos que despliega ante vosotros.

   Yo no voy a explicar los cuatro, porque basta un flechazo para sacar sangre y una Palabra para sanar la herida. Me quedo con los de las zarzas: Los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril.

   Son terreno conquistado. Su cabeza está llena de problemas, sus nervios llenos de urgencias, y su corazón lleno de afectos y deseos terrenales. Cuando el Señor dice el deseo de todo lo demás, se refiere a todo lo que no es Dios.

   Leen la Palabra, y la pobre va a parar al cajón de los trastos: es una cosa más, otra entre muchas. Imposible recordarlo todo. Bastante hicieron con escuchar. Si, a las dos horas, les preguntan por lo que leyeron, les pondrán en un aprieto.

   Quiera Dios que, cuando la Palabra entre en ti, no entre en terreno invadido. Es Ella quien debe invadirlo todo, y tomar como rehén a todo lo demás. Te llenarás de paz.

(TOP03X)

“Evangelio

La mies se pierde. ¿Dónde están los obreros?

mies   La mies, efectivamente, es abundante. ¡Cuántas almas! ¡Cuántos hombres y mujeres esperando que alguien les hable de Dios!

   Muy cerca de nosotros hay personas que sufren en silencio. Sus vidas se han roto, su pareja les ha abandonado, su padre o su madre han muerto o están enfermos, han perdido el trabajo y se desesperan, han contraído una enfermedad incurable, o, simplemente, no soportan el vacío de sus vidas… Nunca oyeron hablar de Cristo, o, si alguna vez rezaron, ya no recuerdan cómo se hacía. Bastaría que un corazón compasivo se acercase y les hablase con cariño de Dios, o les indicase el camino al confesonario para que encontrasen el descanso que tanto anhelan y sus almas se llenasen de luz.

   Y, sin embargo, los obreros son pocos. Porque, con el mismo celo con que ellos ocultan su dolor, un cristiano que vive junto a ellos oculta su fe. No quiere –dice– imponer a nadie sus creencias ni ofender sensibilidades, y, por eso, jamás habla de Cristo. Y, aunque reza por las noches y asiste a misa los domingos, no parece importarle que su vecino se desangre entre dolores.

   Es urgente que recordemos que nuestra fe es para los demás.

(2601)

“Evangelio

La conversión de los hombres libres

conversion   ¡Cuántas oraciones por la conversión de los pecadores! Muchas de ellas imploran la vuelta de todos los corazones alejados, y ofrecen penitencias día y noche. Otras, como saetas dirigidas a un blanco, piden con lágrimas la conversión de personas queridas: hijos, nietos, amigos, padres… ¿Podrá Dios no escuchar semejantes plegarias?

   Imposible.

   Y, con todo, no basta el infinito poder de Dios para obtener la conversión de un pecador. Así lo quiso Él, cuando creó libre al hombre. Dios sale al encuentro de la oveja perdida y le tiende sus brazos. Enciende luces ante sus ojos e ilumina su camino hacia la gracia. Pero el pecador debe abrazar a Cristo y poner sus pies en el camino.

   El que se resista a creer, será condenado. Ante la luz del Cielo, Pablo cambió su vida. La cambiaron Agustín, y Francisco, y Edith Stein. Pero los tres están de acuerdo en una cosa: pudieron resistirse. Dios no impone a nadie la salvación, que es misterio de amor.

   Con todo, cuando rezo por los pecadores, confío en Dios. Él sabe cómo y cuándo salir al encuentro del hombre; conoce la hora de cada alma. Por eso sigo pidiendo, y sé que no quedaré defraudado.

(2501)

“Evangelio

El extraño club de fans de Jesucristo

club de fans   Lo último que habría querido tener Jesucristo en esta tierra es un club de fans. Los fans son personas que te alaban por las calles, en los escenarios, y en los foros de Internet. Pero, entre sus cometidos, no está el de compartir tu suerte ni pagar tu hipoteca. Ellos desempeñan su papel desde la grada; en el campo de juego te dejan solo, para que demuestres lo que vales.

   Jesús siempre quiso discípulos, personas que unieran su vida a la del Maestro, más que voces que hablasen bien de Él. Pero, sin haberlo deseado, tuvo su club de fans:

   Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Los sacerdotes sabemos lo que es eso. En ocasiones, alguien se te acerca después de misa a ensalzarte por la prédica. Luego sale de la iglesia, y prosigue su vida donde la dejó. Nada ha cambiado, salvo que ha pasado un buen rato escuchando a un clérigo más o menos ameno. ¿Y qué? Uno preferiría que lo insultasen, si al menos quienes lo insultan recapacitaran y se convirtieran.

   Los mismos que lo alabaron cuando predicaba, pidieron su crucifixión cuando Cristo no les dio la razón. Por eso Jesús quiere discípulos, no admiradores.

(TOC03)

“Evangelio

Estos pasajes…

gente   Estos pasajes del Evangelio en que aparece Jesús rodeado de gente, estos pasajes en que las multitudes se arraciman en torno al Señor hasta casi impedirle respirar, estos pasajes que, a muchos, nos producen sensación de agobio con sólo leerlos… Estos pasajes son profundamente eucarísticos.

   Se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer. Sin embargo, esa gente comía. Se comían a Jesús, se lo comían vivo, y Él, manso y rendido, se dejaba comer. Y los atendía, a unos y a otros, hasta el olvido completo de Sí. Decidme, a la vista de estos pasajes, si la vida de Cristo no fue Pan entregado que devoraron los hombres.

   ¡Oh, Jesús! Y ahora, cuando has recuperado tu Vida y ya te sientas a la derecha del Padre, has querido seguir presente entre nosotros como Pan. Bajas cada día a las manos de los sacerdotes, y les encargas que te distribuyan entre las almas en gracia para ser devorado, como siempre.

   Por nada de este mundo renunciaría a comerte. Pero quisiera, Jesús, al menos darte a Ti de comer. Por eso te pido almas; para entregártelas y saciar tu hambre. Que no es justo que sólo comamos nosotros.

(TOP02S)

“Evangelio

Mientras subía

mientras subía   Para que nadie se engañe, Jesús fue llamando a los que él quiso mientras subía a la montaña.

   Si hubiera ido llamando mientras bajaba, los llamados podrían pensar que el camino era fácil, y que todo era cuestión de dejarse caer. Pero si Jesús te llama mientras sube, y miras su rostro sudoroso, y ves la Cruz sobre sus hombros, y en la cima del monte atisbas noche y muerte, no podrás decir jamás que no estabas advertido cuando los pies se cansen, cuando el cuerpo tirite y el corazón flaquee.

   A ti Jesús te llama mientras sube. No te obliga, ni te coacciona, ni te amenaza. Simplemente, te llama con Amor de Pastor para que lo sigas. Puedes decir que no, y terminar de gastar tu vida al borde del camino como un arbusto que se seca. Puedes mirar hacia la Cruz y salir huyendo; otros lo han hecho antes que tú…

   … O puedes mirar su rostro, escuchar su voz y enamorarte. Y quedar tan prendado de Él que, sin apenas pensarlo, te pongas en pie y lo sigas. Y ya no te importe la noche, ni la muerte, ni la cruz; porque todo es Vida con Él.

(TOP02V)