“Evangelio

30 Diciembre, 2015 – Espiritualidad digital

Un Belén viviente en tus entrañas

Belén viviente   En la antigua Alianza, para encontrar la soledad con el Creador debía el hombre dirigirse al templo, que era el lugar bendecido por Dios y por Él señalado como punto de encuentro. Se encontraba, normalmente, en lo alto de un monte (Sión, donde Jerusalén fue edificada), indicando el esfuerzo del hombre por alcanzar los cielos. Y allí, en ese lugar, se alzaba el ser humano sobre lo terreno y esperaba ser escuchado por Dios. La profetisa Ana, esperando al Redentor, no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones.

   Pero, ahora que Dios ha venido a la tierra, el templo es Él. Él es el lugar de encuentro entre el hombre y su Creador. Y, fruto de ese encuentro amoroso, el alma en gracia queda también convertida en tabernáculo de la presencia de Cristo.

   Ya no necesitas, como Ana, encerrarte en el templo durante las fiestas para vivir piadosamente las navidades. Además, tienes que comprar regalos y preparar comida, que estamos de fiesta. Y, mientras haces esas cosas, puedes estar retirado y silencioso en el templo de tu alma, compartiendo habitación con Cristo. Llevas un Belén viviente en tus entrañas. ¡Haz que se note!

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