Liber Gomorrhianus

25 Diciembre, 2015 – Espiritualidad digital

Calla y mira

calla   Es urgente el silencio. Habla Dios, y habla bajito. Callad, por favor.

   ¡Qué paradoja! Son las navidades los días menos «devotos» de todo el año. Idas y venidas, compras, niños, visitas familiares, más compras, comidas, bebidas, más compras, ruido, ruido, ruido… Y, en medio de tanto trasiego, si no rezamos, se nos pasará de largo Dios sin enterarnos.

   Calla, por favor. Al menos durante unos minutos, detente ante el belén de tu hogar. Y, si te cuesta trabajo encontrar silencio en casa, huye –provisionalmente– y ve a la iglesia.

   Mira al Niño. Calla.

   La Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros. ¡Hay tanto Amor en el pesebre! Es el Verbo Divino, y aún no sabe hablar. Gime, apenas llora, y sonríe. También, también con su silencio nos habla Dios.

   «Estoy contigo». La presencia del Hijo de Dios sobre un pesebre que se ha vuelto patena significa Emmanuel, Dios–con–nosotros. Míralo despacito, y escúchalo con los ojos: «No te abandono, ni te abandonaré nunca. En medio de tus dolores, de las dificultades de tu vida, de tus miserias y pecados, de tus soledades y tristezas… Yo me hago presente y te tomo de la mano».

   Queridos amigos: ¡Feliz Navidad!

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“Evangelio