Evangelio 2018

22 diciembre, 2015 – Espiritualidad digital

La humildad de su esclava

magnificat   ¿Constituye un atrevimiento el que una mujer se proclame a sí misma la mujer entre las mujeres, a quien todas las generaciones felicitarán? Si es un atrevimiento, habrá que decir que la Virgen es la mujer más atrevida de la Historia:

   Desde ahora me felicitarán todas las generaciones.

   Claro que, en lugar del atrevimiento de una joven presuntuosa hasta el delirio, podríamos estar ante el reconocimiento de un don admirable. La Virgen no se atribuye mérito alguno. Ella, por sí misma, no ha hecho nada, pero el Poderoso ha hecho –dice– obras grandes por mí. Cuando el ángel desplegó ante Ella el plan divino, no se apresuró María, confiada en sus fuerzas, a gritar: «¡Cuenta conmigo, haré lo que me dices!», sino que se arrodilló y suplicó: Hágase en mí según tu palabra. Ella no se llama a sí misma la colaboradora de Dios (aunque lo fue), sino que dice: Ha mirado la humillación de su esclava.

   Si la humildad consiste en andar en verdad, en el caso de María, ser humilde consiste en reconocer que Dios la ha bendecido por encima de toda criatura. Es humildad, y es gratitud.

   ¡Bendita tú, María, que llevaste en tu seno al Salvador!

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“Evangelio