Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

20 Diciembre, 2015 – Espiritualidad digital

Presentimientos

Gozo_2_bis3   Aunque los llamemos presentimientos, poco tienen que ver con la sensiblería, y mucho con la finura de espíritu. Las almas puras atisban el bien desde lejos, como si lo oliesen. Así atisbó el discípulo amado al Señor en la orilla del Mar de Galilea.

   No resulta fácil de explicar; nunca lo es cuando se trata de intuiciones. Unos ven clarear el horizonte antes del amanecer, y se alegran, mientras otros no despiertan hasta que el sol está en lo alto del cielo. Hay almas finas, y almas groseras.

   En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Aún no había salido el Sol, aún estaba cobijado en las purísimas entrañas de su Madre, y el Precursor lo atisba. También él, dentro del seno materno, se alegra y salta de gozo. Nada ven los ojos, pero la alegría perfuma el aire. Son presentimientos.

   ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Isabel huele a Dios; aspira su aroma desde lejos. Y sabe que María, su pariente, es ahora la Madre del Señor. No ve nada, pero todo lo sabe. Son presentimientos.

   Aspira en oración, y abre el alma… ¿No presientes algo grande?

(TAC04)

“Evangelio