Evangelio 2018

18 diciembre, 2015 – Espiritualidad digital

Los sueños del justo

sueños   Como a los patriarcas, a José le hablaba Dios en sueños.

   Se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo».

 De noche cierra el hombre los ojos al mundo. Es entonces cuando el alma de Dios se recoge en su interior, mientras los sentidos, cubiertos de tinieblas, callan su mentira. Dios aprovecha la oscuridad para hablar a los justos, porque está escrito: Calle toda carne ante el Señor (Za 2, 17). El sueño enmudece a la carne, y a través de ese silencio desliza Dios su palabra.

   Es la noche de la fe, clara como el sol. Por eso los templos no deben ser demasiado luminosos. Cuando el hombre recoge sus sentidos y los sume en esa oscuridad, se abren los ojos y oídos del alma para contemplar la Verdad silenciosa y eterna.

   Quien, durante el día, se sacia de mentiras, al llegar la noche sueña con fantasmas o quimeras. Quien, durante el día, busca a Dios, llegada la noche sueña con Él. Y el sueño es verdad, mientras la vigilia es apariencia.

(1812)

“Evangelio