Evangelio 2018

7 diciembre, 2015 – Espiritualidad digital

Indultos y absoluciones

júbilo   Hace casi treinta años que realicé mi servicio militar. Entonces, entre otras proezas, logré acumular dos arrestos en una mañana. El primero me cayó encima por encender un cigarrillo sin permiso. Y el segundo, por contárselo a un compañero… mientras bendecían la mesa. Eran otros tiempos. En total, me adjudicaron dos semanas sin salir. Pero, cuando apenas había cumplido tres días de castigo, un oficial entró en la sala de arrestados y nos comunicó que el Rey de España iba a visitar el cuartel, y todos los arrestos quedaban perdonados («gracia real»). Recordando el grito que dimos, y nuestras expresiones de júbilo… me avergüenzo.

   No me avergüenzo de haberme alegrado. Me avergüenzo de no alegrarme mucho más cada vez que, en el sacramento del Perdón, el Rey de los Cielos, a través del sacerdote, me anuncia: Tus pecados están perdonados. No tiene sentido que enloqueciese de alegría por verme librado de diez días en una sala, y no muera de gozo por ser rescatado de las penas del Infierno.

   Me he propuesto pensar, antes de cada confesión, en el castigo merecido por mis culpas. Y suplicar que, junto con la absolución, me conceda Dios el gozo de saborear su misericordia.

(TA02L)

“Evangelio