“Evangelio

3 Diciembre, 2015 – Espiritualidad digital

Lo que no se ve

roca   Hay algunos pobrecitos que miden la intensidad de la vida cristiana por el número de horas que pasan entre los muros de su parroquia, el número de actividades piadosas a las que se apuntan, o la cantidad de veces que suben a proclamar la Primera Lectura. Otros piensan que lo importante es el voluntariado. A otros les sucede, sencillamente, que se aburren, y han encontrado en los ambientes eclesiásticos un buen modo de ocupar sus horas. Todos ellos tienen en común el juzgar la santidad de la vida por la actividad que despliegan.

   El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Para edificar de esta forma un palacio es preciso, primero, cavar muy hondo, hasta encontrar la roca. Y no es fácil. Son muchas horas, días, meses… ¡años! de cansancio bajo tierra. Y, después, hasta que lo edificado sale a la superficie, más tiempo de trabajo escondido.

   Si de verdad quieres ser santo, debes pasar mucho tiempo en oración, hasta que encuentres la Roca. Después desplegarás tu actividad. Y no lo harás como ahora, créeme. Porque te habrás quedado debajo para que nadie te vea.

(TA01J)

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