“Evangelio

30 Noviembre, 2015 – Espiritualidad digital

Un dulcísimo tifón

tifón   Ante el paso de Jesús, no todas las almas reaccionan igual. Algunos, como Andrés, Simón, Santiago y Juan, son arrollados como por un dulcísimo tifón: «Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. He unido, de propósito, la palabra «dulcísimo» a la palabra «tifón» porque, en primer lugar, no encuentro otra forma de armonizar esos contrarios que en Cristo se vuelven sinónimos. Y, en segundo lugar, porque no hay violencia alguna en ese seguimiento. Quienes siguen a Jesús lo hacen libremente, y, en ocasiones, con gran vencimiento de sí mismos. Cristo no roba almas; las conquista.

   También pasó al lado de Anás, y recibió una bofetada como peaje. Y al lado de Herodes, y recibió burlas. Y al lado de muchos, mientras cargaba con la Cruz hacia el Calvario, y recibió insultos. Y al lado del joven rico, y recibió mezquindad.

   Ha pasado también por tu vida. Y por la mía. Cada cual responda ante sí mismo sobre qué ha recibido Jesús.

   Te diré lo único que no recibió Jesús mientras pasaba entre los hombres: indiferencia. A nadie dejó frío.

   Tú debes ser otro Cristo. Ojalá nadie quede indiferente a tu paso.

(3011)

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