Evangelio 2018

23 noviembre, 2015 – Espiritualidad digital

La viuda pobre y la pobre viuda

viuda pobre   Serán –supongo– cosas de la traducción castellana de los textos bíblicos, pero no deja de ser curioso que san Lucas hable de una viuda pobre, y Jesús se refiera a ella como esa pobre viuda. Por extraño que parezca, el orden de los factores altera el producto.

   Porque una viuda pobre es una entre tantas. Es viuda, y es pobre. Punto. En tiempos de Jesús, gran parte de las viudas, si no había hijos que se hiciesen cargo de ellas, eran pobres. Nada, por tanto, de extraordinario.

   Sin embargo, esa pobre viuda, en labios nada menos que del Verbo Divino, significa que Dios en persona se ha apiadado de ella. La ha mirado, ha visto cómo echaba en el tesoro del Templo cuanto tenía, y ha dicho: ¡Pobre! Lo cual, dicho por Dios, es mucho decir. Inmediatamente, esa mujer ha pasado a formar parte de los predilectos del Creador. Es como la reina Ester.

   Había también unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas. De ellos dijo Jesús: Han echado de lo que les sobra. Y pensó: «¡Que se apañen ellos! ¡Tienen con qué!».

   Ahora te toca a ti: ¿Qué quieres que diga Jesús cuando te mire?

(TOI34L)

“Evangelio