“Evangelio

19 Noviembre, 2015 – Espiritualidad digital

Lágrimas que redimirán la tierra

lágrimas   Un Dios que llora es un Dios que ama. No llora Dios como lloramos los hombres, cuando los demás nos hacen daño o cuando el dolor o la enfermedad se ceban con nosotros, porque nosotros, casi siempre, nos lloramos a nosotros mismos. Dios llora cuando es traicionado, y nunca se llora a Sí mismo; llora al pecador a quien ama.

   Al acercarse Jesús a Jerusalén, le dijo llorando: «¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que te conduce a la paz!». Llora Jesús la suerte de la ciudad que lo clava en la Cruz; llora su perdición, la que le vendrá después de haber matado a la Vida. Llora de Amor, no de coraje, ni de orgullo herido, ni de miedo.

   Hay lágrimas muy santas. Y pocos las derraman. Son las lágrimas que brotan de madres que lloran a sus hijos, de sacerdotes que lloran a sus fieles, de amigos que lloran los pecados de sus amigos, de almas enamoradas que lloran las blasfemias y desprecios con que Dios es ultrajado. Dios recoge todas esas lágrimas, y las guarda celosamente, como está escrito: Recoge mis lágrimas en tu odre, Señor (Sal 56, 8).

   Esas lágrimas redimirán la Tierra.

(TOI33J)

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